Se trata de la "Pulpería
los Ombúes" considerada
una de las más antiguas de la pampa y
muchos afirman que del país. Se calcula tiene
mas de 200 años y es la mas antigua en la
Cañada.
Nadie sabe exactamente cuándo se fundó este
apeadero, que fue posta obligada para las
carretas que se dirigían a la Cañada de Romero.
En la entrada dos viejos ombúes nos indican que
hemos llegado a lugar. En su interior el tiempo
parece haberse detenido. Hay banquetas de
paja y madera, un viejo mostrador con reja como
se usaba en las pulperías de antaño, sus paredes
decoradas con fotos y recuerdos, una nota
publicada en el Buenos Aires Herald, mención de
La Asociación Pro Memoria de Capilla del Señor,
publicidades antiguas, etc.
Detrás de la
reja, Elsa Insaugarat, descendiente de vascos
franceses, atiende en el boliche que perteneció
a su padre Don Luís, y antes a su abuelo,
Francisco. Su familia lleva en el lugar más de
100 años.
Nos cuenta
que allí se apeó alguna vez el general Julio A.
Roca; que afuera, bajo el alero, los domingos
solía tocar una orquesta, mientras los paisanos
bailaban al ritmo del pasodoble; que había
carreras de sortijas y partidas de taba, y un
redondel trazado con palo duraznillo para las
riñas de gallo.
También
nos contó que el primer dueño, un tal Cachaza,
fue ejecutado por dos borrachos. Cachaza poseía
una respetable cantidad de pesos fuertes y según
cuentan oficiaba también de prestamista, además
de pulpero, por lo que siempre disponía de
dinero, que se encargaba de esconder en los
tarros de yerba. Una noche en la cual
hacía ya varias horas había cerrado la pulpería,
sintió aullar los perros y golpes en las rejas.
Fue a ver y se encontró con dos extraños
visitantes que pedían ser atendidos.
Cachaza los dejó pasar a beber. Luego de
un rato y un par de copas, uno de los hombres le
tiende la mano agradeciendo la hospitalidad y
despidiéndose. En eso estaban cuando el
otro forastero disparó a mansalva contra
Cachaza. Los delincuentes antes de irse
saquearon el negocio llevándose dinero, ropa y
otros objetos.
Al cabo de un tiempo el hallazgo de una de las
prendas robadas a Cachaza dio pistas a la
policía y los malhechores fueron capturados y
puestos en prisión.