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Julián Irizar
(Exaltación de la Cruz 7 de Enero de
1869 - Buenos Aires 17 de Marzo de 1935)
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Corría 1901 cuando llega al
puerto de Buenos Aires el buque sueco "Antarctic".
Su destino final, la Antártida. A bordo se
encuentran los científicos y técnicos
suecos y noruegos más destacados del
momento. Su misión, explorar el Continente
Blanco. Luego de aprovisionarse y embarcar
al oficial argentino Sobral parten rumbo
al sur no sin antes coordinar con el
gobierno argentino el derrotero a seguir y
el rescate que habría de efectuarse si no
volvían a puerto a una fecha determinada.
Y así fue que, luego de días de navegación
polar, los hielos aprisionaron y
destrozaron la robusta nave en mil
pedazos, por lo que los náufragos debieron
buscar refugio y esperar la llegada de un
posible rescate.
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Almirante Julián Irizar
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La nave elegida para la
operación argentina de salvamento es la
corbeta "Uruguay", a la que debieron
adicionarle calderas y un sistema de
calefacción, además de reforzar su casco
para la navegación antártica. Para comandar
la misión, que se convertirá en la Primera
Expedición Argentina a la Antártida, se
designa al entonces Teniente del Navío
Julián Irízar, hijo de estas tierras.
Luego de semanas de navegación entre
témpanos y icebergs, la corbeta "Uruguay"
fondea en la isla Symour donde el 8 de
Noviembre de 1903 se produce el primer
encuentro entre Julián Irízar y parte de los
sobrevivientes. En los días sucesivos la
totalidad de los náufragos, junto a los
fósiles descubiertos, serán embarcados.
Finalmente el 2 de diciembre de 1903 la
desarbolada corbeta "Uruguay" entra al
puerto de Buenos Aires entre los aplausos
del público y las sirenas de los barcos.
"Recuerdo todos los incidentes de ese viaje
como si hubieran ocurrido ayer. La gratitud
de todos los sobrevivientes de la expedición
Nordenskjold hacia la Argentina y hacia el
digno caballero que era el Comandante Irízar
está tan fresca como lo estuvo hace ya 32
años...
Recuerdo - Continua Skottberg - el día que
llegó la Corbeta al campamento. La noche
anterior, uno de los pilotos suecos del
Antarctic, chanceándose había preguntado:
¿qué dirían ustedes si mañana nos despertara
un buque de salvamento? Nuestra miseria no
se prestaba a las bromas y recibimos mal el
chiste del piloto.
¡Cuál no sería nuestra inmensa sorpresa,
cuando, en efecto, nos despertó a la mañana
siguiente la sirena de la "Uruguay"!...
Saltamos todos de nuestras bolsas de dormir
y corrimos afuera; asustando a los pacíficos
pingüinos. ¡Allí, a menos de un tiro de
fusil de la playa estaba una corbeta que
enarbolaba los colores blanco y azul,
desconocidos hasta entonces en esos mares!
Algún comentario atribuyendo a la suerte el
éxito de rescate llegó a oídos del propio
jefe de la misión, Dr. Nordeskjold. ¿Suerte?
- exclamó el explorador - La pericia, el
valor, la intrepidez, ¿Se llaman aquí
suerte? ¡No lo creo! ¡No lo creo! Irízar ha
llevado la "Uruguay" un grado más al sur del
sitio donde se perdió el Antárctic en época
de deshielo. Eso no es suerte; esto se llama
vencer intrépidamente los obstáculos y
cumplir la misión que le había sido confiada
con notable pericia". Y todavía, aludiendo
al instante en que divisó a los salvadores,
entre los ¡Viva la Argentina!, acotó:
"francamente, no creía que esta joven
república aventajara a naciones extranjeras
en una obra de esta naturaleza"
Fragmento de entrevista al
Dr.
Karl Skottberg, sobreviviente del Antárctic
Fuente: Noticias, Boletin
Informativo Nº 8. Asociación Pro Memoria de
Capilla del Señor - 14/09/03.
Datos obtenidos de
Sitio Oficial de la
Dirección de Turismo y Dirección de Cultura
de la Municipalidad de Exaltación de la Cruz
http://www.capillaexaltacion.gov.ar
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Manuel Cruz
Educador. Nombrado por la Corporación
Municipal, enseñó como Preceptor de la
Escuela Elemental de Varones. (N.R.:Capilla
del Señor). A él se debió la creación de
la Biblioteca Pública de Capilla del Señor
inaugurada
el 25 de agosto de 1872 y de la que se
ocupó el doctor Nicolás Avellaneda, en la
Memoria Ministerial de 1873. Reeditó
también el "Catecismo del Padre Astete",
con venia de la Iglesia. Fue tipógrafo y
periodista formado en el diario "La
Tribuna" (N.R.: propiedad de los hermanos
Varela). Introdujo una máquina impresora y
de su taller salió "El Monitor de la
Campaña" el 19 de junio de 1871, uno de
los órganos periodísticos defensores de
los intereses rurales de la provincia.
También atendió personalmente un taller de
fotografía. Fue secretario de la
Municipalidad desde 1862, con retención
del cargo de preceptor.
Cuando apareció la epidemia de cólera, en
1868, no desertó de sus puestos y trató de
combatirla en beneficio del vecindario. En
1872 publicó el libro titulado "Alfabeto
moral de la juventud argentina", el primer
libro impreso en su taller y en la campaña
bonaerense, que se vendía por medio de
distintas agencias establecidas en Buenos
Aires y puntos diversos de la provincia. (N.R.:
El autor de la obra fue su padre, el
educador José Feliciano Cruz, de larga
trayectoria en Buenos Aires). Esa obra
permite conocer en qué medida cada página
traduce la preocupación de su autor por la
enseñanza. Falleció en Exaltación de la
Cruz (Prov. de Buenos Aires) el 5 de
octubre de 1872. Al inhumarse sus restos,
lo despidió con un discurso don Carlos
Lemée. En ese pueblo se evoca
continuamente la labor que realizó a favor
de la cultura bonaerense. Una biblioteca
lleva su nombre.
Fuente: Cútolo, Vicente Osvaldo: "Nuevo
Diccionario Biográfico Argentino,
1750-1930", tomo 2º, pag. 411. Editorial
ELCHE, Buenos Aires, 1969.
Datos obtenidos
de Sitio Oficial de la Dirección de
Turismo y Dirección de Cultura
de la Municipalidad de Exaltación de la
Cruz
http://www.capillaexaltacion.gov.ar
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Carlos
Lemeé
Marino y periodista. Nació en Saint-Maló
(Francia) en 1828. Ingresó en la marina
mercante de su país y en 1855 vino a la
Argentina. Aquí adquirió un buque con el
que navegó por los ríos Paraná y Uruguay y
después lo vendió para comprar ovejas en
la provincia de Córdoba; se estableció en
el lugar que posteriormente se denominó
"Estancia Martín Fierro". (NR:Exaltación
de la Cruz, campos de D.Cayetano Bordón).
Durante muchos años estuvo vinculado a la
vida del campo. Actuó en la Municipalidad
de Capilla del Señor y, junto con Manuel
Cruz, un famoso maestro, fundó "El Monitor
de la Campaña", cuyo primer número
apareció el 19 de junio de 1871 donde, con
el seudónimo de "Galo", aleccionó a los
trabajadores del agro para producir más y
mejor. Fue también Cónsul de Francia.
Escribió dieciocho libros sobre temas de
educación pública, ganadería, agricultura,
apicultura y horticultura, cuyos títulos
son entre otros: "El
Domador";"Instrucciones para la cría y
educación de los caballos" (1889); Curso
de Agricultura, tomo I: "El
Chacarero";"tomo II: "El Estanciero"
(1902); "La Guía del inmigrante"; "El
paisano"; "Reflexiones sobre la vida en el
campo" (1895); "Las aves de corral";
"Elementos de Agricultura"; "Necesidad de
los árboles" y "La Langosta".
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Carlos Lemée
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Editó y fundó la primera "Revista de
Ganadería y Agricultura"; publicó folletos
sobre su especialidad. Algunas de sus
publicaciones fueron premiadas en las
exposiciones de Chicago (1898) y París
(1899). Integró la Comisión de Reformas
del Código Rural de Córdoba. En 1886, el
poeta José Hernández compró el campo donde
desarrollaba sus tareas Lemée y éste tuvo
que alejarse. Se radicó en La Plata; allí
fue nombrado Secretario de la Oficina de
Agricultura, y al ser ésta suprimida años
más tarde, se le designó inspector de
Centros Agrícolas de la Provincia. Fue
además profesor de economía rural en la
escuela de Santa Catalina (N.R.: Provincia
de Buenos Aires) y de agricultura en la
Escuela Normal provincial. Integró la
redacción de "Anales", junto con
Estanislao S. Zeballos y otras figuras de
influencia en la vida argentina del pasado
siglo (N.R.: siglo XIX). Fue uno de los
primeros periodistas que se especializó en
temas rurales, a los que se consagró con
entusiasmo, pasión y eficacia, y en obras
como "La Langosta" y "Pájaros
insectívoros" (1909) emite juicios y
apreciaciones que todavía hoy (N.R.año
1975) tienen valor científico. Presidió
el Centro de Agronomía y Veterinaria de La
Plata y fue miembro de la Comisión
Provincial de Bibliotecas. Después de
haber desarrollado una labor de gran
importancia falleció en La Plata el 24 de
setiembre de 1914. En el km. 66 del
Ferrocarril Belgrano, existe una estación
que lleva su nombre, único homenaje que se
le rindió después de muerto. Fue un
precursor del periodismo agrario y
defensor de la naturaleza".
Fuentes:"Nuevo Diccionario Biográfico
Argentino- 1750-1930 " pag. 168/169.
Editorial ELCHE, Buenos Aires, 1975 .
Datos obtenidos de
Sitio Oficial de la Dirección de
Turismo y Dirección de Cultura
de la Municipalidad de Exaltación de la Cruz
http://www.capillaexaltacion.gov.ar
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José Serapio Sosa
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Don
José Serapio Sosa nació en Exaltación de la Cruz
el 13 de noviembre de 1809, hijo de Don
Francisco de Sosa y de Doña Paula de Atar.
Fueron sus padrinos “que lo tuvieron en brazos”
Don Pedro Nolasco Montenegro y Doña Mercedes
Brián. Consta en los archivos parroquiales la fe
de bautismo, firmada por el Presbítero Casimiro
José de la Fuente, que acredite lo antedicho.
Vino al mundo de su pueblo envuelto en los
oropeles de aristocracia selecta y selectiva,
que él supo armonizar a través de los años,
especialmente en los períodos que le cupo el
honor de regir los destinos políticos y
judiciales de Exaltación de la Cruz.

En 1827 forma un hogar cristiano con Doña
Petronila Bustos, dama perteneciente a una
antigua y acreditada familia del partido. En él,
nacen Petronila S. de Atkins, Fortunata S. de
Inurriaga, Luisa S. de Wagner, Fausto,
Francisco, Constantino, Julián, Venancio y José
Anastacio Sosa y Bustos.
Cuando se dicta la Ley Orgánica de
Municipalidades, y se constituye el primer
gobierno municipal de este pueblo, el 27 de
enero de 1856, su primer figura en la lista de
vecinos que tuvieron el honor de constituirla.
Ocupó la Jefatura del Juzgado de Paz y Comisaría
de la Exaltación de la Cruz desde 1862 hasta
1869; reapareciendo nuevamente en el panorama
político como presidente de la Corporación
Municipal en 1883 y 1884.
Durante el primero de los períodos, cuando su
figura inspira el respeto de la población y se
lo considera como un verdadero patriarca, con su
peculio personal, inicia las obras de
construcción del templo parroquial, con la
anuencia, auspicio y beneplácito de las
autoridades nacionales, según consta en un
documento que lleva la firma del Dr. Valentín
Alsina, Ministro de Gobierno.
El 5 de mayo de 1865 tiene la satisfacción de
verlo inaugurado por el propio Gobernador de la
Provincia y gran amigo suyo, Don Mariano
Saavedra, ligado a nuestra población por su
padre, el Brigadier General Don Cornelio de
Saavedra, vecino del partido.
Para entonces, ya cuenta a su lado con dos
figuras de relevante prestigio en la labor
municipal, Don Manuel Cruz y Don Carlos Lemeé,
Secretario Municipal de Instrucción Pública y
Culto, uno y otro.
Unidos los tres en el ejército de la labor
municipal se abocaron a la solución de los más
variados problemas y necesidades del municipio.
Parte ejecutiva de la obra, Don José S. Sosa,
con la palabra acertada de hombre de principios,
la sanción definitiva.
Con fondos municipales se levantan edificios
escolares, se fomenta la higiene y se toman las
medidas que aconsejan las autoridades sanitarias
ante las terribles epidemias de 1867 y 1871, y
hasta se llega a crear un Lazareto Público.
Esclarecido espíritu, solía concurrir a la
estancia de Don Cayetano Cordón, donde vivía
Lemeé, donde corría el mate especialmente cebado
para él y para Don Ventura Lynch, el folklorista
y etnógrafo de las pampas argentinas.
Allí también solían reunirse los municipales
para escuchar la palabra del Dr. Manuel Gonnet,
Ministro de la Provincia de Buenos Aires,
allegado por los vínculos familiares al afamado
ganadero francés.
También la estancia de Don José Serapio Sosa, y
su casa en el pueblo (actual domicilio del Dr.
Ronconi) construyeron por largo tiempo el centro
de atención de las reuniones sociales y
culturales de aquella época.
Don José Serapio Sosa, hombre probo en su
costumbre rodeado de su pueblo, murió casi en la
miseria, “de consución” reza el acta de
defunción que testimonian Don Manuel Bacaris y
Don Alejandro Bideguin, el 18 de agosto de 1897.
Dijo entonces “La Nación” de Buenos Aires:
Sensible Fallecimiento.- “Hoy falleció a la edad
de 89 años el antiguo y responsable vecino D.
José Serapio Sosa, al cual este pueblo debe
importantes obras de progreso. Con sus bienes
garantizó la construcción de la iglesia local,
obtuvo por la influencia que tenía con nuestros
primeros hombres públicos, la construcción de
los edificios escolares y municipales
inaugurados por el Gobernador D. Mariano
Saavedra. Era miembro conspícuo de la Unión
Cívica Nacional. Su muerte ha sido generalmente
sentida”.
Sus funerales fueron imponentes, el pueblo en
masa acompañó sus restos al cementerio;
asistieron las escuelas del distrito, incluso
las rurales, creadas durante su gestión
municipal; dictó honras fúnebres la Sociedad de
Beneficencia, a quien donara los terrenos donde
hoy se levanta el Hospital “San José”, en su
memoria puesto bajo la advocación de ese
patriarca. Y se lo acompañó con la pompa
religiosa que correspondía a quien había ocupado
en la antiquísima Hermandad de Animas y del
Señor Crucificado, los cargos de Hermano Mayor y
Primer Conciliario. Una calle del eje urbano
recuerda su nombre.
Datos obtenidos de Sitio Oficial de la
Dirección de Turismo y Dirección de Cultura
de la Municipalidad de Exaltación de la Cruz
http://www.capillaexaltacion.gov.ar
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Nació en
Departamento Robles, Santiago del Estero,
el 4 de diciembre de 1880. Ingresó al
magisterio el 8 de abril de 1900.
Fue maestro de grado y hasta director en
la Escuela Nº 1 de Exaltación de la Cruz.
Más tarde pasó a la Dirección de la
Escuela Nº 2 de Salto (Bs. As.) y también
Director de la Escuela Complementaria de
Campana, función en la que es ascendido a
Inspector Técnico, cargo del que se jubiló
el 8 de abril de 1925.
En Capilla del Señor fundó los semanarios:
"El Municipalista" y "La Comuna", de los
que existen antecedentes en la biblioteca
de la Universidad de la Plata y en el
Círculo de Periodistas de la Provincia de
Buenos Aires.
En 1927 fundó el comité de Educación
política "Dr. Hipólito Irigoyen".
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Publicó los
siguientes libros: "En los pagos de la
Cañada de la Cruz", "El gaucho Polonio
Aumada", "Hermanos míos". El Instituto
Nacional de Antropología publicó su libro
"Historia y Folklore de la Provincia de
Buenos Aires".
Inéditos: "Los de allá", "Biografía de un
periódico de la Campaña de Buenos Aires" y
también "Compendio de historia y folklore de
Exaltación de la Cruz, Provincia de Buenos
Aires" realizado junto a Emilia Altomare, su
esposa. Falleció en La Plata el 13 de
octubre de 1970.
Datos obtenidos de Sitio Oficial de
la Dirección de Turismo y Dirección de
Cultura de la Municipalidad de Exaltación de
la Cruz
http://www.capillaexaltacion.gov.ar
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Miguel
Hangel Gonzalez
Miguel Hangel González es hijo de Capilla
del Señor como
Irízar. Allí nació el 11 de
septiembre de 1930, en el hogar de Ángel
González Navarro y de Miguela E. Ferreyra
y murió el 7 de Agosto de 1996. Espíritu
curioso y ávido, a poco de terminar el
bachillerato se recibió de Profesor de
Música. Tocaba el piano y el órgano. Los
estudios superiores lo llevaron a obtener
los diplomas de Técnico para el Servicio
de Museos, Profesor de Historia y
Licenciado en Ciencias Antropológicas,
éste último otorgado por la Universidad de
Buenos Aires. Fue ayudante de cátedra de
la estudiosa del folklore Berta Elena
Vidal de Battini y Secretario Técnico de
Ciencias Antropológicas de la UBA.
Representó al Museo Etnográfico de esa
universidad como Prosecretario de la
Asociación Amigos del Museo de Historia de
Tierra del Fuego.
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Su tesis de doctorado resultó del profundo
conocimiento de los habitantes de
Corrientes en todas sus manifestaciones:
costumbres, creencias, vivienda, etc. Se
desempeñó como Técnico de Antropología del
Museo de Lomas de Zamora, Perito en
antropología de la Corte Suprema de
Formosa y de la Justicia de Neuquén,
Asesor folklórico del Fondo Nacional de
las Artes, investigador del Conicet,
becario de la OEA.
En la actividad docente fue profesor de
Prehistoria general y arqueología
americana en el I.S.I. de Relaciones
Públicas. En 1967 partió a Río Negro para
trabajar como antropólogo en las reservas
indígenas y luego pasó a la Universidad N.
del Comahue a la que dedicó más de 25 años
de enseñanza altamente calificada en las
cátedras que por concurso había ganado en
la Carrera de Comunicación Social.
M. H. González publicó trabajos de su
especialidad en México, Suiza, Perú y
Argentina; intervino en congresos
internacionales con ponencias medulosas.
El pago de Capilla del Señor le ofreció
temas para cuentos y búsquedas históricas
entre las que se encuentran indagaciones
sobre el reparto de tierras y su evolución
a través de los siglos, la Historia de la
Iglesia de Capilla del Señor y la Historia
antigua de la Virgen de Luján (inéditas).
Era el referente siempre dispuesto,
generoso, ante toda inquisición sobre el
lugar, no sólo porque compulsó actas y
libros en archivos y bibliotecas, sino
porque había recogido testimonios valiosos
de viejos pobladores. Entre sus obras,
artículos y estudios publicados, citaremos
referidas al pago, La batalla de la Cañada
de la Cruz, Escuela de las primeras
letras, Padre Fahy. Fino poeta, algunos de
sus versos aparecieron en revistas
locales.
M. H. G. devolvió a su pueblo el saber
acumulado y lo participó a jóvenes y no
tan jóvenes con paciencia docente;
entusiasmó con sus conocimientos
históricos y humanos a un grupo que se
llama Asociación Pro Memoria y vela por
Capilla del Señor, "Bien de Interés
Histórico Nacional".
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Francisco Casco de Mendoza
Este estanciero de la Cañada de la Cruz pertenecía a
un antiguo linaje rioplatense: el hidalgo español
Gonzalo Casco, su tatarabuelo, había llegado desde
el Perú a la ciudad de Asunción, donde fue regidor y
alcalde, y allí casó con Ana Catalina de Abalos y
Mendoza. Un hijo de estos, Víctor Casco de Mendoza,
participó de la segunda fundación de Buenos Aires y
en su calidad de "vecino conquistador" recibió una
merced de las tierras y una encomienda de indios;
luego ejerció los oficios de regidor, justicia mayor
y teniente de gobernador. Pero sus descendientes,
que fueron muchos y se distanciaron pronto de los
círculos de poder, no gozaron de esas prerrogativas.
Pese a lo destacado de su ancestral, Francisco nació
en un hogar que distaba de ser menesteroso, pero en
el que nada sobraba. Un padre muerto tempranamente,
una madre viuda alojada por sus parientes, hermanas
que se casaron sin dote por falta de bienes son
detalles que describen su modesta juventud. Cuando
contrajo matrimonio en 1682, su única fortuna
consistía en un vestuario escaso pero decente. No
muy distinta era la situación de su esposa Gregoria
Gil Negrete, que descendía de una familia de
encomenderos venida a menos y falleció pocos años
después.
En los años que siguieron, Francisco logró hacerse
de un par de carretas, algunos bueyes y treinta
caballos mansos gracias a la venta de la casa
ancestral, de la que no quedaban más que unas tapias
de adobe medio caídas. Le permitieron sumarse a las
caravanas a fines del siglo XVII que se lanzaban al
tráfico con las ciudades de Noroeste, y eran todo su
patrimonio cuando en 1692 contrajo segundas nupcias
en la Capilla del Baradero con María Gelves de
Castañeda, oriunda del Tucumán, a la que quizás
conoció en uno de eso viajes. Su suegro, el Teniente
Antonio Gelves, había sido fletador de ganado entre
Buenos Aires y su provincia natal, pero acabó por
afincarse con su familia en la Cañada de la Cruz,
donde adquirió algunas tierras de estancias. La dote
de su hija, que consistió en doscientas yeguas
bagualas y cuatro burros sementales revela la
intención de iniciar a su yerno en la crianza de
mulas, objeto de un comercio cada vez más rentable
con el Alto Perú.
Francisco Casco de Mendoza se caracterizó por el
dinamismo con que supo moldarse a los estímulos de
los mercados porteños y altoperuano, pero a lo largo
de su existencia alternó momentos de activa
participación en los negocios con otros de
retraimiento a sus actividades rurales cotidianas.
La etapa de despegue se produjo entre 1996 y 1707,
cuando se inició como criador de mulas y adquirió
tierras de estancia para apacentar sus yeguas, que
en 1702 ya ascendían a las quinientas cabezas. Desde
1696 residió en la estancia de su suegro Antonio
Gelves y dos años más tarde se mudó con su familia y
haciendas a una estancia que compró a Antonia de los
Reyes, viuda de Antonio Rodriguez. En 1708, con
objeto de ampliar sus pasturas, adquirió una segunda
estancia al propietario lindante, el Capitán Luis
del Aguila, con lo que el frente de sus terrenos al
arroyo de la Cruz se extendió a 6000 varas.
Los años que sucedieron entre 1707 y 1721 fueron los
que le exigieron un mayor esfuerzo de adaptación,
pero también los más fértiles en emprendimientos. En
primer lugar, la definitiva desaparición de las
manadas de ganado cimarrón en las praderas pampeanas
lo obligó a incurrir en la domesticación del vacuno.
Hasta 1710 había obtenido varias licencias para
faenar toros montaraces y vender la corambre a los
capitanes de los navíos negreros franceses en las
barracas de la Compañía de Guinea. Pero debido a la
caza desmedida, las cimarronadas se mostraban cada
vez más escasas, y en 1713 Casco ya había tomado la
precaución de introducir ganado bovino en sus
estancias. No renunció por ello a la cría de mulas,
que proveía a mercaderes acopiadores como Joseph de
Arregui.
En esos mismos años arrendó a la Iglesia la
recaudación del diezmo de granos del distrito de
Luján, circunscripción impositiva que se extendía
originariamente desde Escobar a la frontera con
Santa Fe. Como es sabido, los productores rurales
estaban obligados a contribuir todos los años con la
décima parte de las cosechas y los terneros. Pero el
obispado de Buenos Aires no estaba dispuesto a
sostener una costosa burocracia que recorriera los
campos y prefirió arrendar la cobranza a
particulares traspasándoles el derecho a percibir
esta exacción a cambio de una suma prefijada que
surgía de un remate público. Francisco arrendó el
diezmo de granos de Luján en 1707, 1713, 1716, 1718
y 1721, y se convirtió en 1711 en recaudador del
diezmo de ganado o cuatropea de toda la campaña.
En un periodo posterior que se extendió de 1722 a
1735, Casco dejó de arrendar la recaudación del
diezmo y se replegó en sus haciendas. Esta etapa se
nos presenta como la más oscura de su vida,
precisamente porque su existencia se ruralizó.
Añadió nuevas tierras de estancia a las que ya
poseía que adquirió en Areco al maestre de campo
Juan de Samartín y en la Cañada de la Cruz al
Capitán Sebastián de la Póveda, pero el
fallecimiento de su esposa Maria Gelves lo forzó a
fraccionarlas para repartirlas en herencia entre
hijos y yernos. No fue hasta los últimos años de su
vida, entre 1736 y 1745, en que volvió a convertirse
en diezmero, pero esta vez asistido por sus hijos
Joseph Eufrasio, Martín y Mayoriano, en quienes
delegó las responsabilidades de la recaudación a
causa de su extrema ancianidad.
No es de extrañar que Francisco Casco de Mendoza
emprendiera la construcción del oratorio de su
estancia alrededor de 1725, en la etapa más "rural"
de su existencia. Este sitio de culto ya es
mencionado en una Memoria de los casamientos que se
celebraron en la campaña durante los cinco años
anteriores, presentada por los curas rectores de la
Iglesia Catedral al Cabildo Eclesiástico de Buenos
Aires. Alude a él en dos oportunidades, la primera
al referir el "Casamiento y velación en la Capilla
de Casco de Jerónimo Sanchez con Sebastiana Molina"
y la otra al mencionar el "Casamiento y velación en
la Capilla de Francisco Casco de unos negros suyos".
Estas dos partidas, que aunque no están datadas se
encuentran insertadas entre otras que lo están,
pueden ser fechadas entre comienzos y mediados de
1727.
Otro documento de época nos permite conjeturar con
qué fines fue edificado el oratorio. En 1730
Mayoriano Casco de Mendoza, tercer hijo varón de
Francisco y Maria Gelves fue enviado a una ciudad
del interior - posiblemente la de Córdoba - a
ordenarse como sacerdote. En diciembre de ese año su
padre, que lo había mantenido hasta entonces, le
instituyó un patrimonio de 2000 pesos para que
gozase de una renta anual de 100 pesos hipotecando
"una estancia poblada con dos casas de teja,
capilla, ganados y media legua de tierras de frente
con el fondo que les corresponde a las demás de
aquel pago". ¿No resulta natural que éste hacendado
pudiente preocupado porque su hijo tuviera donde
celebrar misa durante sus visitas a la Cañada de la
Cruz hiciera construir esa capillita en sus
estancias?
Francisco sin embargo vio frustrado su propósito.
Por motivos que no son desconocidos, Mayoriano
retornó con su familia y al cabo de un año contrajo
matrimonio en Buenos Aires con doña Margarita
Villavicencio, oriunda de Santiago del Estero.
Pocos años más tarde la capillita de los Casco
concitó el interés de Juan de Arregui, obispo de
Buenos Aires. Arregui la juzgó en condiciones de
atender a la vecindad del extenso curato de Areco,
que por entonces abarcaba los actuales partidos de
Exaltación de la Cruz, Zárate, Campana, San Antonio
de Areco y San Andrés de Giles, y la consagró como
viceparroquia. Se ha conjeturado que la ceremonia de
consagración fue el 14 de Septiembre de 1735, en que
se hallaba en gira pastoral por su diócesis visitó
la parroquia de Areco; ese día el calendario
católico celebraba la Exaltación de la Cruz. Aunque
nada contradice esta presunción, tampoco es posible
su verificación. En todo caso, la consagración tuvo
que ser anterior a Agosto de 1737, en que el
presbítero Miguel Gonzalez de Leyba, primer
vice-párroco, renunció a su cargo para convertirse
primero en capellán del Santuario de Nuestra Señora
del Luján.
Fuente: "CAÑADA DE LA CRUZ - Tierra, producción y
vida cotidiana en un Partido Bonaerense durante la
colonia"- Carlos María Birocco, 2003
Datos obtenidos de
Sitio Oficial de la Dirección de Turismo y Dirección
de Cultura de la Municipalidad de Exaltación de la
Cruz
http://www.capillaexaltacion.gov.ar
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Don
Eduardo Tormey - Primer Intendente Municipal
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Don Eduardo Tormey,
primer Intendente Municipal, nació en
Exaltación de la Cruz, el 8 de enero de
1848. Fueron sus padres Don Gerónimo
Tormey y Doña María Culligan.
Durante varios períodos rigió los destinos
de la comuna y su administración fue una
de las más honestas y provechosas para el
pueblo.
Fue Diputado por tres períodos
consecutivos.
Falleció el 31 de enero de 1912.
Datos obtenidos
de Sitio Oficial de la Dirección de
Turismo y Dirección de Cultura de la
Municipalidad de Exaltación de la Cruz
http://www.capillaexaltacion.gov.ar
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Mateo S. Casco
En circunstancias en que la República
trataba de reestructurar sus bases,
trastocadas por veinte años de sangre y de
barbarie, el 2 de diciembre de 1861, nacía
en el pueblo de Exaltación de la Cruz, un
ciudadano que con el tiempo, habría de
ocupar un plano de excepción en el panorama
político de su época.
Don Zenón Casco y doña Margarita Cano,
respetables y acaudalados vecinos de este
partido, fueron sus padres. Las primeras
incursiones en las letras, las hizo en este,
su pueblo natal, pero ya a los nueve años de
edad fue enviado a Buenos Aires, a aumentar
y perfeccionar su instrucción. Cumplidos
veinte años apenas, debió retornar al solar
nativo por así reclamarlo sus padres; de una
simpatía innata, figura atrayente, siempre
dispuesto a tender su mano generosa al amigo
necesitado, el joven Mateo vislumbró en la
penumbra de una época azarosa, el camino de
su vocación: el de la política.
Hallándose al frente de la Comuna aquel
grande hombre público que se llamó don José
Serapio Sosa, Mateo S. Casco ocupa el cargo
de Secretario Municipal, su primer puesto en
la administración pública, en el año 1884.
De férrea voluntad y poseedor de un espíritu
que no se doblegaba ante la adversidad,
abrió pronto amplio camino en el panorama
político local, llegando en breve carrera a
ser jefe absoluto del Partido Conservador,
luego de actuar en .el Partido Rochista,
Achavalista, Unión Provincial y Partidos
Unidos, todos estos, partidos que dieron
origen al Conservador.
Luego de ser designado Juez de Paz del
Partido, obtiene su primer cargo electivo
correo Presidente del H. Concejo
Deliberante, siendo electo más tarde
Intendente Municipal de Exaltación de la
Cruz, cargo éste que ocupó en sucesivos
periodos. La Cámara de Diputados de la
Provincia, a partir de 1901, lo contó entre
sus miembros en repetidas oportunidades.
ocupando cargos de jerarquía y presentando
múltiples proyectos. muchos de los cuales
fueron aprobados.
En su gobierno municipal, Mateo S. Casco
realizó numerosas obras que beneficiaron
notablemente a la localidad, entre ellas: La
modernización de la actual Casa Municipal;
la creación de la desaparecida Escuela
Normal Elemental en 1915, en cuyo seno se
educó una generación de nuestros maestros;
el embellecimiento del Templo Parroquial, al
cual 1e construyó la actual escalinata de
mármol, quitándole la antigua verja que lo
afeaba; etc.
Como diputado provincial, fue autor de los
proyectos de ley por los cuales se crearon
los partidos de Caseros y Gral. Madariaga y
otro por medio del cual se modificó la
demarcación de límites con el partido de
Campana, restituyendo al nuestro
aproximadamente 180 kms. de extensión, que
se consideraban perdidos. También por
inici3tiva suya, se aprobó la ley que
faculta a los Jueces de Paz, en ciertos
casos, a conceder a los menores venia
supletoria para contraer matrimonio.
La vida pública de don Mateo S. Casco fue
múltiple y fecunda y marcó una época en la
política lugareña. Alejado de la escena
política a la cual había consagrado la mayor
parte de su vida, el 17 de agosto de 1924,
falleció en la ciudad de Buenos Aires en la
mayor indigencia.
Según manifestación de sus amigos: en el
momento de morir todo su capital ascendía a
la suma de 10.- pesos.
Por rara paradoja, mientras la clepsidra de
su vida se detenía para siempre, en este,
pueblo de sus luchas y afanes, al que el
consenso popular designaba irónicamente con
el nombre de cierta región itálica seguida
de un diminutivo, las campanas del Templo,
elevaban su canto de bronca sobre el tumulto
y las pasiones que arrastraban a las
conciencias al caos y a la anarquía
política.
Por gestión de don Esteban Urcelay y un
grupo de sus amigos, los restos de Mateo S.
Casco descansan hoy en E cementerio de
Capilla del Señor y una de sus calles lleva
el nombre del desaparecido hombre público,
nombre ligad para siempre a la historia
política local.
Fuente: Gran Anuario de Exaltación de la
Cruz - Año 1995
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Marciano Montalvo
Nació en Capilla del
Señor el 18 de Junio de 1867. Hijo de Denicia
Burgueño, su existencia, prolo ngada hasta el
21 de noviembre de 1944, representó el
espíritu del folklore de la zona a pesar de
haber quedado ciego a los cinco años a causa
de la viruela.
Excepcionales condiciones para la
improvisación le valieron recordadas payadas
de contrapunto cuando recorrían la zona Gabino
Ezeiza, Paglo Vázquez e Higino Cazón.
Montalvo dominaba la
guitarra, el violín, el bajo, el contrabajo, el
saxo, el bambardino, el acordeón, la flauta, el
clarinete y el piano. Organista oficial de la
iglesia local desde 1887 hasta su muerte y
director de la banda de música acumuló
enseñanzas de maestros-directores como José Bard,
Alejandro Vilotti, Santiago Vaccari, Andrés y
Alfonso Butri, perfilándose como figura de fama
no sólo local, por la academia que dirigía según
el régimen de la Casa de Montessori.
Analista anatómico de las sextinas del Martín
Fierro, versificaba con singular prestancia.
Asimismo, fue creador de
innumerables piezas musicales en ritmos de
Mazurcas, Chotis y Polcas, además de haber
incursionado en la composición musical clásica.
El "Ciego Felipe", como lo llamaban en el
pueblo, habitó la casa ubicada en la esquina de
calles Belgrano y Sosa de Capilla del Señor,
donde una gran placa recuerda la vida y la obra
de este brillante exponente musical de los Pagos
de la Cañada de la Cruz.
Datos obtenidos de
Sitio Oficial de la Dirección de Turismo
y Dirección de Cultura de la Municipalidad de
Exaltación de la Cruz
http://www.capillaexaltacion.gov.ar |
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Waldo Belloso
Nació el 4 de Abril de 1933 en
Capilla del Señor. Hijo del matrimonio de
Alfredo
Belloso y
Ángela
Martignoni. Sus estudios primarios fueron cursados en la escuela Nº 12 “Domingo Faustino
Sarmiento”, y el secundario completo en el Instituto “José Manuel
Estrada”, ambos de su ciudad natal. Comenzó a estudiar
piano a la edad de seis años con
la profesora
María
Elena Etchegoin, del Conservatorio
Alberto Williams. A los
trece años se recibió de profesor. Desde chico hizo folclore, dirigiendo la faz
musical de los espectáculos infantiles que se daban en la escuela. En 1952
participó en un concurso para ocupar una cátedra en la
Escuela
Nacional de Danzas, donde fue profesor. Integró varios conjuntos como
pianista, entre ellos el muy conocido de "Los
hermanos Abrodos". Pudo grabar todas las danzas tradicionales, siguiendo el
orden utilizado en la Escuela Nacional de Danzas. La grabación original se hizo
en tres discos de larga duración (LP), denominados: "Danzas del
Primer Curso"; "Danzas del Segundo Curso" y "Danzas del Tercer
Curso".
Debutó en
Radio Belgrano en el
programa "Aquí está el folklore", dirigiendo la orquesta estable de la
emisora y más tarde la de
Radio Splendid. También
dirigió el Conjunto folclórico que llevó su nombre. En esa misma época estudió
armonía y
composición con
Carlos
García. Se desempeñó como director de la
Orquesta
Sinfónica de Córdoba durante 6 temporadas en el Festival de
Cosquín de la
provincia
de Córdoba. Desbordante de creatividad e innovación, supo ser el primero en
realizar conciertos de música folclórica sinfónica en los años '60,
presentándose en varias ocasiones en
Canal 7 de Televisión argentina.
Waldo Belloso ofreció conciertos como solista de piano en casi toda
Latinoamérica, así como
también en
Italia
y
España.
El 4 de abril de
1963, contrajo matrimonio con la
escritora y poetisa
Zulema Alcayaga, con
quien tuvo dos hijos, Waldo Horacio (hoy destacado médico
infectólogo)
y María Gabriela. Junto a su esposa, creó el personaje infantil "Margarito Tereré" de
exitosa trayectoria en el espectáculo para niños en la década del 70, además de
ser autor y productor musical de más de 15 espectáculos del mismo género.
También le puso música al
musical folclórico infantil "Canciones
para Argentinitos” (una aventura pentagramada transitando por todos los
ritmos del folclore argentino, haciéndose conocer en el viaje más de 20
personajes, dentro de las dieciséis canciones que componen el espectáculo); la
canción más conocida "El gato de la calesita", fue un éxito en la voz de
Hernán
Figueroa Reyes.
Compuso más de 500 obras de raíz folclórica argentina, entre las que se
destacan "Anocheciendo zambas", "Malambo en rojo", "La Gavota
de Buenos Aires", "Cuando llegue el alba", "Frontera Norte",
“La Capillera” (para su pueblo natal), “Doña Emma” (dedicada a su
abuela), "Exaltación", entre otras.
En 1965 escribió la música para la película "Cosquín,
amor y folclore", protagonizada por
Elsa Daniel y
Atilio
Marinelli. Los solistas y conjuntos más importantes del
folclore argentino,
en el momento culminante del
Festival de
Cosquín, participaron de la misma. Junto con
Beatriz
Durante, fue co-autor del libro "Danzas Folclóricas Argentinas".
Se recibió de médico oftalmólogo, su otra vocación, a mediados de la década
del 60. Sin abandonar la actividad como músico y compositor, ejerció su
profesión de oculista en el Hospital San José y en el consultorio del Dr.
Luis
"Coco" Terrarossa.
A los 52 años de edad muere repentinamente un 14 de junio de 1985, en
vísperas del estreno en el
Teatro Maipo de Buenos
Aires, del espectáculo infantil “Frutillitas y los Ositos Cariñosos”, que
habían creado con su esposa
Zulema Alcayaga.
Información obtenida de:
http://capilladelsenor.net
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