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Julián Irizar

(Exaltación de la Cruz 7 de Enero de 1869 - Buenos Aires 17 de Marzo de 1935)

   

Corría 1901 cuando llega al puerto de Buenos Aires el buque sueco "Antarctic". Su destino final, la Antártida. A bordo se encuentran los científicos y técnicos suecos y noruegos más destacados del momento. Su misión, explorar el Continente Blanco. Luego de aprovisionarse y embarcar al oficial argentino Sobral parten rumbo al sur no sin antes coordinar con el gobierno argentino el derrotero a seguir y el rescate que habría de efectuarse si no volvían a puerto a una fecha determinada.
Y así fue que, luego de días de navegación polar, los hielos aprisionaron y destrozaron la robusta nave en mil pedazos, por lo que los náufragos debieron buscar refugio y esperar la llegada de un posible rescate.

JulianIrizar
Almirante Julián Irizar

La nave elegida para la operación argentina de salvamento es la corbeta "Uruguay", a la que debieron adicionarle calderas y un sistema de calefacción, además de reforzar su casco para la navegación antártica. Para comandar la misión, que se convertirá en la Primera Expedición Argentina a la Antártida, se designa al entonces Teniente del Navío Julián Irízar, hijo de estas tierras.
Luego de semanas de navegación entre témpanos y icebergs, la corbeta "Uruguay" fondea en la isla Symour donde el 8 de Noviembre de 1903 se produce el primer encuentro entre Julián Irízar y parte de los sobrevivientes. En los días sucesivos la totalidad de los náufragos, junto a los fósiles descubiertos, serán embarcados.
 Finalmente el 2 de diciembre de 1903 la desarbolada corbeta "Uruguay" entra al puerto de Buenos Aires entre los aplausos del público y las sirenas de los barcos. "Recuerdo todos los incidentes de ese viaje como si hubieran ocurrido ayer. La gratitud de todos los sobrevivientes de la expedición Nordenskjold hacia la Argentina y hacia el digno caballero que era el Comandante Irízar está tan fresca como lo estuvo hace ya 32 años...
Recuerdo - Continua Skottberg - el día que llegó la Corbeta al campamento. La noche anterior, uno de los pilotos suecos del Antarctic, chanceándose había preguntado: ¿qué dirían ustedes si mañana nos despertara un buque de salvamento? Nuestra miseria no se prestaba a las bromas y recibimos mal el chiste del piloto.
¡Cuál no sería nuestra inmensa sorpresa, cuando, en efecto, nos despertó a la mañana siguiente la sirena de la "Uruguay"!... Saltamos todos de nuestras bolsas de dormir y corrimos afuera; asustando a los pacíficos pingüinos. ¡Allí, a menos de un tiro de fusil de la playa estaba una corbeta que enarbolaba los colores blanco y azul, desconocidos hasta entonces en esos mares!
Algún comentario atribuyendo a la suerte el éxito de rescate llegó a oídos del propio jefe de la misión, Dr. Nordeskjold. ¿Suerte? - exclamó el explorador - La pericia, el valor, la intrepidez, ¿Se llaman aquí suerte? ¡No lo creo! ¡No lo creo! Irízar ha llevado la "Uruguay" un grado más al sur del sitio donde se perdió el Antárctic en época de deshielo. Eso no es suerte; esto se llama vencer intrépidamente los obstáculos y cumplir la misión que le había sido confiada con notable pericia". Y todavía, aludiendo al instante en que divisó a los salvadores, entre los ¡Viva la Argentina!, acotó: "francamente, no creía que esta joven república aventajara a naciones extranjeras en una obra de esta naturaleza"

Fragmento de entrevista al

Dr. Karl Skottberg, sobreviviente del Antárctic

 

Fuente: Noticias, Boletin Informativo Nº 8. Asociación Pro Memoria de Capilla del Señor - 14/09/03. 

 

Datos obtenidos de Sitio Oficial de la Dirección de Turismo y Dirección de Cultura
de la Municipalidad de Exaltación de la Cruz
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Manuel Cruz

 

Educador. Nombrado por la Corporación Municipal, enseñó como Preceptor de la Escuela Elemental de Varones. (N.R.:Capilla del Señor). A él se debió la creación de la Biblioteca Pública de Capilla del Señor mscascoinaugurada el 25 de agosto de 1872 y de la que se ocupó el doctor Nicolás Avellaneda, en la Memoria Ministerial de 1873. Reeditó también el "Catecismo del Padre Astete", con venia de la Iglesia. Fue tipógrafo y periodista formado en el diario "La Tribuna" (N.R.: propiedad de los hermanos Varela). Introdujo una máquina impresora y de su taller salió "El Monitor de la Campaña" el 19 de junio de 1871, uno de los órganos periodísticos defensores de los intereses rurales de la provincia. También atendió personalmente un taller de fotografía. Fue secretario de la Municipalidad desde 1862, con retención del cargo de preceptor.
Cuando apareció la epidemia de cólera, en 1868, no desertó de sus puestos y trató de combatirla en beneficio del vecindario. En 1872 publicó el libro titulado "Alfabeto moral de la juventud argentina", el primer libro impreso en su taller y en la campaña bonaerense, que se vendía por medio de distintas agencias establecidas en Buenos Aires y puntos diversos de la provincia. (N.R.: El autor de la obra fue su padre, el educador José Feliciano Cruz, de larga trayectoria en Buenos Aires). Esa obra permite conocer en qué medida cada página traduce la preocupación de su autor por la enseñanza. Falleció en Exaltación de la Cruz (Prov. de Buenos Aires) el 5 de octubre de 1872. Al inhumarse sus restos, lo despidió con un discurso don Carlos Lemée. En ese pueblo se evoca continuamente la labor que realizó a favor de la cultura bonaerense. Una biblioteca lleva su nombre.
 

Fuente: Cútolo, Vicente Osvaldo: "Nuevo Diccionario Biográfico Argentino, 1750-1930", tomo 2º, pag. 411. Editorial ELCHE, Buenos Aires, 1969.

Datos obtenidos de Sitio Oficial de la Dirección de Turismo y Dirección de Cultura de la Municipalidad de Exaltación de la Cruz  http://www.capillaexaltacion.gov.ar 

 

Carlos Lemeé

 

Marino y periodista. Nació en Saint-Maló (Francia) en 1828. Ingresó en la marina mercante de su país y en 1855 vino a la Argentina. Aquí adquirió un buque con el que navegó por los ríos Paraná y Uruguay y después lo vendió para comprar ovejas en la provincia de Córdoba; se estableció en el lugar que posteriormente se denominó "Estancia Martín Fierro". (NR:Exaltación de la Cruz, campos de D.Cayetano Bordón). Durante muchos años estuvo vinculado a la vida del campo. Actuó en la Municipalidad de Capilla del Señor y, junto con Manuel Cruz, un famoso maestro, fundó "El Monitor de la Campaña", cuyo primer número apareció el 19 de junio de 1871 donde, con el seudónimo de "Galo", aleccionó a los trabajadores del agro para producir más y mejor. Fue también Cónsul de Francia. Escribió dieciocho libros sobre temas de educación pública, ganadería, agricultura, apicultura y horticultura, cuyos títulos son entre otros: "El Domador";"Instrucciones para la cría y educación de los caballos" (1889); Curso de Agricultura, tomo I: "El Chacarero";"tomo II: "El Estanciero" (1902); "La Guía del inmigrante"; "El paisano"; "Reflexiones sobre la vida en el campo" (1895); "Las aves de corral"; "Elementos de Agricultura"; "Necesidad de los árboles" y "La Langosta".


Carlos Lemée

Editó y fundó la primera "Revista de Ganadería y Agricultura"; publicó folletos sobre su especialidad. Algunas de sus publicaciones fueron premiadas en las exposiciones de Chicago (1898) y París (1899). Integró la Comisión de Reformas del Código Rural de Córdoba. En 1886, el poeta José Hernández compró el campo donde desarrollaba sus tareas Lemée y éste tuvo que alejarse. Se radicó en La Plata; allí fue nombrado Secretario de la Oficina de Agricultura, y al ser ésta suprimida años más tarde, se le designó inspector de Centros Agrícolas de la Provincia. Fue además profesor de economía rural en la escuela de Santa Catalina (N.R.: Provincia de Buenos Aires) y de agricultura en la Escuela Normal provincial. Integró la redacción de "Anales", junto con Estanislao S. Zeballos y otras figuras de influencia en la vida argentina del pasado siglo (N.R.: siglo XIX). Fue uno de los primeros periodistas que se especializó en temas rurales, a los que se consagró con entusiasmo, pasión y eficacia, y en obras como "La Langosta" y "Pájaros insectívoros" (1909) emite juicios y apreciaciones que todavía hoy (N.R.año 1975) tienen valor científico.    Presidió el Centro de Agronomía y Veterinaria de La Plata y fue miembro de la Comisión Provincial de Bibliotecas. Después de haber desarrollado una labor de gran importancia falleció en La Plata el 24 de setiembre de 1914. En el km. 66 del Ferrocarril Belgrano, existe una estación que lleva su nombre, único homenaje que se le rindió después de muerto. Fue un precursor del periodismo agrario y defensor de la naturaleza".

 

Fuentes:"Nuevo Diccionario Biográfico Argentino- 1750-1930 " pag. 168/169. Editorial ELCHE, Buenos Aires, 1975 .

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José Serapio Sosa

 

Don José Serapio Sosa nació en Exaltación de la Cruz el 13 de noviembre de 1809, hijo de Don Francisco de Sosa y de Doña Paula de Atar. Fueron sus padrinos “que lo tuvieron en brazos” Don Pedro Nolasco Montenegro y Doña Mercedes Brián. Consta en los archivos parroquiales la fe de bautismo, firmada por el Presbítero Casimiro José de la Fuente, que acredite lo antedicho.
Vino al mundo de su pueblo envuelto en los oropeles de aristocracia selecta y selectiva, que él supo armonizar a través de los años, especialmente en los períodos que le cupo el honor de regir los destinos políticos y judiciales de Exaltación de la Cruz.  
En 1827 forma un hogar cristiano con Doña Petronila Bustos, dama perteneciente a una antigua y acreditada familia del partido. En él, nacen Petronila S. de Atkins, Fortunata S. de Inurriaga, Luisa S. de Wagner, Fausto, Francisco, Constantino, Julián, Venancio y José Anastacio Sosa y Bustos.
Cuando se dicta la Ley Orgánica de Municipalidades, y se constituye el primer gobierno municipal de este pueblo, el 27 de enero de 1856, su primer figura en la lista de vecinos que tuvieron el honor de constituirla.
Ocupó la Jefatura del Juzgado de Paz y Comisaría de la Exaltación de la Cruz desde 1862 hasta 1869; reapareciendo nuevamente en el panorama político como presidente de la Corporación Municipal en 1883 y 1884.
Durante el primero de los períodos, cuando su figura inspira el respeto de la población y se lo considera como un verdadero patriarca, con su peculio personal, inicia las obras de construcción del templo parroquial, con la anuencia, auspicio y beneplácito de las autoridades nacionales, según consta en un documento que lleva la firma del Dr. Valentín Alsina, Ministro de Gobierno.
El 5 de mayo de 1865 tiene la satisfacción de verlo inaugurado por el propio Gobernador de la Provincia y gran amigo suyo, Don Mariano Saavedra, ligado a nuestra población por su padre, el Brigadier General Don Cornelio de Saavedra, vecino del partido.
Para entonces, ya cuenta a su lado con dos figuras de relevante prestigio en la labor municipal, Don Manuel Cruz y Don Carlos Lemeé, Secretario Municipal de Instrucción Pública y Culto, uno y otro.
Unidos los tres en el ejército de la labor municipal se abocaron a la solución de los más variados problemas y necesidades del municipio. Parte ejecutiva de la obra, Don José S. Sosa, con la palabra acertada de hombre de principios, la sanción definitiva.
Con fondos municipales se levantan edificios escolares, se fomenta la higiene y se toman las medidas que aconsejan las autoridades sanitarias ante las terribles epidemias de 1867 y 1871, y hasta se llega a crear un Lazareto Público.
Esclarecido espíritu, solía concurrir a la estancia de Don Cayetano Cordón, donde vivía Lemeé, donde corría el mate especialmente cebado para él y para Don Ventura Lynch, el folklorista y etnógrafo de las pampas argentinas.
Allí también solían reunirse los municipales para escuchar la palabra del Dr. Manuel Gonnet, Ministro de la Provincia de Buenos Aires, allegado por los vínculos familiares al afamado ganadero francés.
También la estancia de Don José Serapio Sosa, y su casa en el pueblo (actual domicilio del Dr. Ronconi) construyeron por largo tiempo el centro de atención de las reuniones sociales y culturales de aquella época.
Don José Serapio Sosa, hombre probo en su costumbre rodeado de su pueblo, murió casi en la miseria, “de consución” reza el acta de defunción que testimonian Don Manuel Bacaris y Don Alejandro Bideguin, el 18 de agosto de 1897.
Dijo entonces “La Nación” de Buenos Aires: Sensible Fallecimiento.- “Hoy falleció a la edad de 89 años el antiguo y responsable vecino D. José Serapio Sosa, al cual este pueblo debe importantes obras de progreso. Con sus bienes garantizó la construcción de la iglesia local, obtuvo por la influencia que tenía con nuestros primeros hombres públicos, la construcción de los edificios escolares y municipales inaugurados por el Gobernador D. Mariano Saavedra. Era miembro conspícuo de la Unión Cívica Nacional. Su muerte ha sido generalmente sentida”.
Sus funerales fueron imponentes, el pueblo en masa acompañó sus restos al cementerio; asistieron las escuelas del distrito, incluso las rurales, creadas durante su gestión municipal;  dictó honras fúnebres la Sociedad de Beneficencia, a quien donara los terrenos donde hoy se levanta el Hospital “San José”, en su memoria puesto bajo la advocación de ese patriarca. Y se lo acompañó con la pompa religiosa que correspondía a quien había ocupado en la antiquísima Hermandad de Animas y del Señor Crucificado, los cargos de Hermano Mayor y Primer Conciliario. Una calle del eje urbano recuerda su nombre.

Datos obtenidos de Sitio Oficial de la Dirección de Turismo y Dirección de Cultura
de la Municipalidad de Exaltación de la Cruz http://www.capillaexaltacion.gov.ar 

 

Jesús María Pereyra

 

Nació en Departamento Robles, Santiago del Estero, el 4 de diciembre de 1880. Ingresó al magisterio el 8 de abril de 1900.
Fue maestro de grado y hasta director en la Escuela Nº 1 de Exaltación de la Cruz. Más tarde pasó a la Dirección de la Escuela Nº 2 de Salto (Bs. As.) y también Director de la Escuela Complementaria de Campana, función en la que es ascendido a Inspector Técnico, cargo del que se jubiló el 8 de abril de 1925.
En Capilla del Señor fundó los semanarios: "El Municipalista" y "La Comuna", de los que existen antecedentes en la biblioteca de la Universidad de la Plata y en el Círculo de Periodistas de la Provincia de Buenos Aires.
En 1927 fundó el comité de Educación política "Dr. Hipólito Irigoyen".

Publicó los siguientes libros: "En los pagos de la Cañada de la Cruz", "El gaucho Polonio Aumada", "Hermanos míos". El Instituto Nacional de Antropología publicó su libro "Historia y Folklore de la Provincia de Buenos Aires".
Inéditos: "Los de allá", "Biografía de un periódico de la Campaña de Buenos Aires" y también "Compendio de historia y folklore de Exaltación de la Cruz, Provincia de Buenos Aires" realizado junto a Emilia Altomare, su esposa. Falleció en La Plata el 13 de octubre de 1970.


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Miguel Hangel Gonzalez

 

Miguel Hangel González es hijo de Capilla del Señor como Irízar. Allí nació el 11 de septiembre de 1930, en el hogar de Ángel González Navarro y de Miguela E. Ferreyra y murió el 7 de Agosto de 1996. Espíritu curioso y ávido, a poco de terminar el bachillerato se recibió de Profesor de Música. Tocaba el piano y el órgano. Los estudios superiores lo llevaron a obtener los diplomas de Técnico para el Servicio de Museos, Profesor de Historia y Licenciado en Ciencias Antropológicas, éste último otorgado por la Universidad de Buenos Aires. Fue ayudante de cátedra de la estudiosa del folklore Berta Elena Vidal de Battini y Secretario Técnico de Ciencias Antropológicas de la UBA. Representó al Museo Etnográfico de esa universidad como Prosecretario de la Asociación Amigos del Museo de Historia de Tierra del Fuego.

 

Su tesis de doctorado resultó del profundo conocimiento de los habitantes de Corrientes en todas sus manifestaciones: costumbres, creencias, vivienda, etc. Se desempeñó como Técnico de Antropología del Museo de Lomas de Zamora, Perito en antropología de la Corte Suprema de Formosa y de la Justicia de Neuquén, Asesor folklórico del Fondo Nacional de las Artes, investigador del Conicet, becario de la OEA.
En la actividad docente fue profesor de Prehistoria general y arqueología americana en el I.S.I. de Relaciones Públicas. En 1967 partió a Río Negro para trabajar como antropólogo en las reservas indígenas y luego pasó a la Universidad N. del Comahue a la que dedicó más de 25 años de enseñanza altamente calificada en las cátedras que por concurso había ganado en la Carrera de Comunicación Social.
M. H. González publicó trabajos de su especialidad en México, Suiza, Perú y Argentina; intervino en congresos internacionales con ponencias medulosas. El pago de Capilla del Señor le ofreció temas para cuentos y búsquedas históricas entre las que se encuentran indagaciones sobre el reparto de tierras y su evolución a través de los siglos, la Historia de la Iglesia de Capilla del Señor y la Historia antigua de la Virgen de Luján (inéditas).

Era el referente siempre dispuesto, generoso, ante toda inquisición sobre el lugar, no sólo porque compulsó actas y libros en archivos y bibliotecas, sino porque había recogido testimonios valiosos de viejos pobladores. Entre sus obras, artículos y estudios publicados, citaremos referidas al pago, La batalla de la Cañada de la Cruz, Escuela de las primeras letras, Padre Fahy. Fino poeta, algunos de sus versos aparecieron en revistas locales.
M. H. G. devolvió a su pueblo el saber acumulado y lo participó a jóvenes y no tan jóvenes con paciencia docente; entusiasmó con sus conocimientos históricos y humanos a un grupo que se llama Asociación Pro Memoria y vela por Capilla del Señor, "Bien de Interés Histórico Nacional".

 

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Francisco Casco de Mendoza

 

Este estanciero de la Cañada de la Cruz pertenecía a un antiguo linaje rioplatense: el hidalgo español Gonzalo Casco, su tatarabuelo, había llegado desde el Perú a la ciudad de Asunción, donde fue regidor y alcalde, y allí casó con Ana Catalina de Abalos y Mendoza. Un hijo de estos, Víctor Casco de Mendoza, participó de la segunda fundación de Buenos Aires y en su calidad de "vecino conquistador" recibió una merced de las tierras y una encomienda de indios; luego ejerció los oficios de regidor, justicia mayor y teniente de gobernador. Pero sus descendientes, que fueron muchos y se distanciaron pronto de los círculos de poder, no gozaron de esas prerrogativas.
Pese a lo destacado de su ancestral, Francisco nació en un hogar que distaba de ser menesteroso, pero en el que nada sobraba. Un padre muerto tempranamente, una madre viuda alojada por sus parientes, hermanas que se casaron sin dote por falta de bienes son detalles que describen su modesta juventud. Cuando contrajo matrimonio en 1682, su única fortuna consistía en un vestuario escaso pero decente. No muy distinta era la situación de su esposa Gregoria Gil Negrete, que descendía de una familia de encomenderos venida a menos y falleció pocos años después.
En los años que siguieron, Francisco logró hacerse de un par de carretas, algunos bueyes y treinta caballos mansos gracias a la venta de la casa ancestral, de la que no quedaban más que unas tapias de adobe medio caídas. Le permitieron sumarse a las caravanas a fines del siglo XVII que se lanzaban al tráfico con las ciudades de Noroeste, y eran todo su patrimonio cuando en 1692 contrajo segundas nupcias en la Capilla del Baradero con María Gelves de Castañeda, oriunda del Tucumán, a la que quizás conoció en uno de eso viajes. Su suegro, el Teniente Antonio Gelves, había sido fletador de ganado entre Buenos Aires y su provincia natal, pero acabó por afincarse con su familia en la Cañada de la Cruz, donde adquirió algunas tierras de estancias. La dote de su hija, que consistió en doscientas yeguas bagualas y cuatro burros sementales revela la intención de iniciar a su yerno en la crianza de mulas, objeto de un comercio cada vez más rentable con el Alto Perú.
Francisco Casco de Mendoza se caracterizó por el dinamismo con que supo moldarse a los estímulos de los mercados porteños y altoperuano, pero a lo largo de su existencia alternó momentos de activa participación en los negocios con otros de retraimiento a sus actividades rurales cotidianas. La etapa de despegue se produjo entre 1996 y 1707, cuando se inició como criador de mulas y adquirió tierras de estancia para apacentar sus yeguas, que en 1702 ya ascendían a las quinientas cabezas. Desde 1696 residió en la estancia de su suegro Antonio Gelves y dos años más tarde se mudó con su familia y haciendas a una estancia que compró a Antonia de los Reyes, viuda de Antonio Rodriguez. En 1708, con objeto de ampliar sus pasturas, adquirió una segunda estancia al propietario lindante, el Capitán Luis del Aguila, con lo que el frente de sus terrenos al arroyo de la Cruz se extendió a 6000 varas.mscasco
Los años que sucedieron entre 1707 y 1721 fueron los que le exigieron un mayor esfuerzo de adaptación, pero también los más fértiles en emprendimientos. En primer lugar, la definitiva desaparición de las manadas de ganado cimarrón en las praderas pampeanas lo obligó a incurrir en la domesticación del vacuno. Hasta 1710 había obtenido varias licencias para faenar toros montaraces y vender la corambre a los capitanes de los navíos negreros franceses en las barracas de la Compañía de Guinea. Pero debido a la caza desmedida, las cimarronadas se mostraban cada vez más escasas, y en 1713 Casco ya había tomado la precaución de introducir ganado bovino en sus estancias. No renunció por ello a la cría de mulas, que proveía a mercaderes acopiadores como Joseph de Arregui.
En esos mismos años arrendó a la Iglesia la recaudación del diezmo de granos del distrito de Luján, circunscripción impositiva que se extendía originariamente desde Escobar a la frontera con Santa Fe. Como es sabido, los productores rurales estaban obligados a contribuir todos los años con la décima parte de las cosechas y los terneros. Pero el obispado de Buenos Aires no estaba dispuesto a sostener una costosa burocracia que recorriera los campos y prefirió arrendar la cobranza a particulares traspasándoles el derecho a percibir esta exacción a cambio de una suma prefijada que surgía de un remate público.    Francisco arrendó el diezmo de granos de Luján en 1707, 1713, 1716, 1718 y 1721, y se convirtió en 1711 en recaudador del diezmo de ganado o cuatropea de toda la campaña.
En un periodo posterior que se extendió de 1722 a 1735, Casco dejó de arrendar la recaudación del diezmo y se replegó en sus haciendas. Esta etapa se nos presenta como la más oscura de su vida, precisamente porque su existencia se ruralizó. Añadió nuevas tierras de estancia a las que ya poseía que adquirió en Areco al maestre de campo Juan de Samartín y en la Cañada de la Cruz al Capitán Sebastián de la Póveda, pero el fallecimiento de su esposa Maria Gelves lo forzó a fraccionarlas para repartirlas en herencia entre hijos y yernos. No fue hasta los últimos años de su vida, entre 1736 y 1745, en que volvió a convertirse en diezmero, pero esta vez asistido por sus hijos Joseph Eufrasio, Martín y Mayoriano, en quienes delegó las responsabilidades de la recaudación a causa de su extrema ancianidad.
No es de extrañar que Francisco Casco de Mendoza emprendiera la construcción del oratorio de su estancia alrededor de 1725, en la etapa más "rural" de su existencia. Este sitio de culto ya es mencionado en una Memoria de los casamientos que se celebraron en la campaña durante los cinco años anteriores, presentada por los curas rectores de la Iglesia Catedral al Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires. Alude a él en dos oportunidades, la primera al referir el "Casamiento y velación en la Capilla de Casco de Jerónimo Sanchez con Sebastiana Molina" y la otra al mencionar el "Casamiento y velación en la Capilla de Francisco Casco de unos negros suyos". Estas dos partidas, que aunque no están datadas se encuentran insertadas entre otras que lo están, pueden ser fechadas entre comienzos y mediados de 1727.
Otro documento de época nos permite conjeturar con qué fines fue edificado el oratorio. En 1730 Mayoriano Casco de Mendoza, tercer hijo varón de Francisco y Maria Gelves fue enviado a una ciudad del interior - posiblemente la de Córdoba - a ordenarse como sacerdote. En diciembre de ese año su padre, que lo había mantenido hasta entonces, le instituyó un patrimonio de 2000 pesos para que gozase de una renta anual de 100 pesos hipotecando "una estancia poblada con dos casas de teja, capilla, ganados y media legua de tierras de frente con el fondo que les corresponde a las demás de aquel pago". ¿No resulta natural que éste hacendado pudiente preocupado porque su hijo tuviera donde celebrar misa durante sus visitas a la Cañada de la Cruz hiciera construir esa capillita en sus estancias?
Francisco sin embargo vio frustrado su propósito. Por motivos que no son desconocidos, Mayoriano retornó con su familia y al cabo de un año contrajo matrimonio en Buenos Aires con doña Margarita Villavicencio, oriunda de Santiago del Estero.
Pocos años más tarde la capillita de los Casco concitó el interés de Juan de Arregui, obispo de Buenos Aires. Arregui la juzgó en condiciones de atender a la vecindad del extenso curato de Areco, que por entonces abarcaba los actuales partidos de Exaltación de la Cruz, Zárate, Campana, San Antonio de Areco y San Andrés de Giles, y la consagró como viceparroquia. Se ha conjeturado que la ceremonia de consagración fue el 14 de Septiembre de 1735, en que se hallaba en gira pastoral por su diócesis visitó la parroquia de Areco; ese día el calendario católico celebraba la Exaltación de la Cruz. Aunque nada contradice esta presunción, tampoco es posible su verificación. En todo caso, la consagración tuvo que ser anterior a Agosto de 1737, en que el presbítero Miguel Gonzalez de Leyba, primer vice-párroco, renunció a su cargo para convertirse primero en capellán del Santuario de Nuestra Señora del Luján.


Fuente: "CAÑADA DE LA CRUZ - Tierra, producción y vida cotidiana en un Partido Bonaerense durante la colonia"- Carlos María Birocco, 2003

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Don Eduardo Tormey - Primer Intendente Municipal

 

Don Eduardo Tormey, primer Intendente Municipal, nació en Exaltación de la Cruz, el 8 de enero de 1848. Fueron sus padres Don Gerónimo Tormey y Doña María Culligan.
Durante varios períodos rigió los destinos de la comuna y su administración fue una de las más honestas y provechosas para el pueblo.
Fue Diputado por tres períodos consecutivos.
Falleció el 31 de enero de 1912.

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Mateo S. Casco

 

En circunstancias en que la República trataba de reestructurar sus bases, trastocadas por veinte años de sangre y de barbarie, el 2 de diciembre de 1861, nacía en el pueblo de Exaltación de la Cruz, un ciudadano que con el tiempo, habría de ocupar un plano de excepción en el panorama político de su época.mscasco
Don Zenón Casco y doña Margarita Cano, respetables y acaudalados vecinos de este partido, fueron sus padres. Las primeras incursiones en las letras, las hizo en este, su pueblo natal, pero ya a los nueve años de edad fue enviado a Buenos Aires, a aumentar y perfeccionar su instrucción. Cumplidos veinte años apenas, debió retornar al solar nativo por así reclamarlo sus padres; de una simpatía innata, figura atrayente, siempre dispuesto a tender su mano generosa al amigo necesitado, el joven Mateo vislumbró en la penumbra de una época azarosa, el camino de su vocación: el de la política.

Hallándose al frente de la Comuna aquel grande hombre público que se llamó don José Serapio Sosa, Mateo S. Casco ocupa el cargo de Secretario Municipal, su primer puesto en la administración pública, en el año 1884. De férrea voluntad y poseedor de un espíritu que no se doblegaba ante la adversidad, abrió pronto amplio camino en el panorama político local, llegando en breve carrera a ser jefe absoluto del Partido Conservador, luego de actuar en .el Partido Rochista, Achavalista, Unión Provincial y Partidos Unidos, todos estos, partidos que dieron origen al Conservador.
Luego de ser designado Juez de Paz del Partido, obtiene su primer cargo electivo correo Presidente del H. Concejo Deliberante, siendo electo más tarde Intendente Municipal de Exaltación de la Cruz, cargo éste que ocupó en sucesivos periodos. La Cámara de Diputados de la Provincia, a partir de 1901, lo contó entre sus miembros en repetidas oportunidades. ocupando cargos de jerarquía y presentando múltiples proyectos. muchos de los cuales fueron aprobados.

En su gobierno municipal, Mateo S. Casco realizó numerosas obras que beneficiaron notablemente a la localidad, entre ellas: La modernización de la actual Casa Municipal; la creación de la desaparecida Escuela Normal Elemental en 1915, en cuyo seno se educó una generación de nuestros maestros; el embellecimiento del Templo Parroquial, al cual 1e construyó la actual escalinata de mármol, quitándole la antigua verja que lo afeaba; etc.
Como diputado provincial, fue autor de los proyectos de ley por los cuales se crearon los partidos de Caseros y Gral. Madariaga y otro por medio del cual se modificó la demarcación de límites con el partido de Campana, restituyendo al nuestro aproximadamente 180 kms. de extensión, que se consideraban perdidos. También por inici3tiva suya, se aprobó la ley que faculta a los Jueces de Paz, en ciertos casos, a conceder a los menores venia supletoria para contraer matrimonio.
La vida pública de don Mateo S. Casco fue múltiple y fecunda y marcó una época en la política lugareña. Alejado de la escena política a la cual había consagrado la mayor parte de su vida, el 17 de agosto de 1924, falleció en la ciudad de Buenos Aires en la mayor indigencia.
Según manifestación de sus amigos: en el momento de morir todo su capital ascendía a la suma de 10.- pesos.
Por rara paradoja, mientras la clepsidra de su vida se detenía para siempre, en este, pueblo de sus luchas y afanes, al que el consenso popular designaba irónicamente con el nombre de cierta región itálica seguida de un diminutivo, las campanas del Templo, elevaban su canto de bronca sobre el tumulto y las pasiones que arrastraban a las conciencias al caos y a la anarquía política.
Por gestión de don Esteban Urcelay y un grupo de sus amigos, los restos de Mateo S. Casco descansan hoy en E cementerio de Capilla del Señor y una de sus calles lleva el nombre del desaparecido hombre público, nombre ligad para siempre a la historia política local.

 

Fuente: Gran Anuario de Exaltación de la Cruz - Año 1995

 

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Marciano Montalvo

 

Nació en Capilla del Señor el 18 de Junio de 1867. Hijo de Denicia Burgueño, su existencia, prolongada hasta el 21 de noviembre de 1944, representó el espíritu del folklore de la zona a pesar de haber quedado ciego a los cinco años a causa de la viruela.
Excepcionales condiciones para la improvisación le valieron recordadas payadas de contrapunto cuando recorrían la zona Gabino Ezeiza, Paglo Vázquez e Higino Cazón.

Montalvo dominaba la guitarra, el violín, el bajo, el contrabajo, el saxo, el bambardino, el acordeón, la flauta, el clarinete y el piano. Organista oficial de la iglesia local desde 1887 hasta su muerte y director de la banda de música acumuló enseñanzas de maestros-directores como José Bard, Alejandro Vilotti, Santiago Vaccari, Andrés y Alfonso Butri, perfilándose como figura de fama no sólo local, por la academia que dirigía según el régimen de la Casa de Montessori.
Analista anatómico de las sextinas del Martín Fierro, versificaba con singular prestancia.

Asimismo, fue creador de innumerables piezas musicales en ritmos de Mazurcas, Chotis y Polcas, además de haber incursionado en la composición musical clásica. El "Ciego Felipe", como lo llamaban en el pueblo, habitó la casa ubicada en la esquina de calles Belgrano y Sosa de Capilla del Señor, donde una gran placa recuerda la vida y la obra de este brillante exponente musical de los Pagos de la Cañada de la Cruz.

 

Datos obtenidos de Sitio Oficial de la Dirección de Turismo y Dirección de Cultura de la Municipalidad de Exaltación de la Cruz http://www.capillaexaltacion.gov.ar

 

Waldo Belloso

 

Nació el 4 de Abril de 1933 en Capilla del Señor. Hijo del matrimonio de Alfredo Belloso y Ángela Martignoni. Sus estudios primarios fueron cursados en la escuela Nº 12 “Domingo Faustino Sarmiento”, y el secundario completo en el Instituto “José Manuel Estrada”, ambos de su ciudad natal. Comenzó a estudiar piano a la edad de seis años con la profesora María Elena Etchegoin, del Conservatorio Alberto Williams. A los trece años se recibió de profesor. Desde chico hizo folclore, dirigiendo la faz musical de los espectáculos infantiles que se daban en la escuela. En 1952 participó en un concurso para ocupar una cátedra en la Escuela Nacional de Danzas, donde fue profesor. Integró varios conjuntos como pianista, entre ellos el muy conocido de "Los hermanos Abrodos". Pudo grabar todas las danzas tradicionales, siguiendo el orden utilizado en la Escuela Nacional de Danzas. La grabación original se hizo en tres discos de larga duración (LP), denominados: "Danzas del Primer Curso"; "Danzas del Segundo Curso" y "Danzas del Tercer Curso".

Debutó en Radio Belgrano en el programa "Aquí está el folklore", dirigiendo la orquesta estable de la emisora y más tarde la de Radio Splendid. También dirigió el Conjunto folclórico que llevó su nombre. En esa misma época estudió armonía y composición con Carlos García. Se desempeñó como director de la Orquesta Sinfónica de Córdoba durante 6 temporadas en el Festival de Cosquín de la provincia de Córdoba. Desbordante de creatividad e innovación, supo ser el primero en realizar conciertos de música folclórica sinfónica en los años '60, presentándose en varias ocasiones en Canal 7 de Televisión argentina. Waldo Belloso ofreció conciertos como solista de piano en casi toda Latinoamérica, así como también en Italia y España.

El 4 de abril de 1963, contrajo matrimonio con la escritora y poetisa Zulema Alcayaga, con quien tuvo dos hijos, Waldo Horacio (hoy destacado médico infectólogo) y María Gabriela. Junto a su esposa, creó el personaje infantil "Margarito Tereré" de exitosa trayectoria en el espectáculo para niños en la década del 70, además de ser autor y productor musical de más de 15 espectáculos del mismo género. También le puso música al musical folclórico infantil "Canciones para Argentinitos” (una aventura pentagramada transitando por todos los ritmos del folclore argentino, haciéndose conocer en el viaje más de 20 personajes, dentro de las dieciséis canciones que componen el espectáculo); la canción más conocida "El gato de la calesita", fue un éxito en la voz de Hernán Figueroa Reyes.

Compuso más de 500 obras de raíz folclórica argentina, entre las que se destacan "Anocheciendo zambas", "Malambo en rojo", "La Gavota de Buenos Aires", "Cuando llegue el alba", "Frontera Norte", “La Capillera” (para su pueblo natal), “Doña Emma” (dedicada a su abuela), "Exaltación", entre otras.

En 1965 escribió la música para la película "Cosquín, amor y folclore", protagonizada por Elsa Daniel y Atilio Marinelli. Los solistas y conjuntos más importantes del folclore argentino, en el momento culminante del Festival de Cosquín, participaron de la misma. Junto con Beatriz Durante, fue co-autor del libro "Danzas Folclóricas Argentinas".

Se recibió de médico oftalmólogo, su otra vocación, a mediados de la década del 60. Sin abandonar la actividad como músico y compositor, ejerció su profesión de oculista en el Hospital San José y en el consultorio del Dr. Luis "Coco" Terrarossa.

A los 52 años de edad muere repentinamente un 14 de junio de 1985, en vísperas del estreno en el Teatro Maipo de Buenos Aires, del espectáculo infantil “Frutillitas y los Ositos Cariñosos”, que habían creado con su esposa Zulema Alcayaga.

 

Información obtenida de: http://capilladelsenor.net

 

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